Leo el artículo de Toni Nadal titulado "El secreto son los valores", en el que analiza las semifinales de este torneo, se cuestiona el porqué de la permanencia de jugadores veteranos en lo más alto del ranking; y a mi, recién llegado de una formación en la que hemos hablado de lo que necesitan los jugadores y cifras, porcentajes y gráficos, me sangra un tanto la vacuidad de todo si no somos capaces de dar valor a lo más importante.
"Cada generación piensa que puede ser más inteligente que la anterior" ( Aldous Huxley) y acepta mal, muy mal en algunos casos, las correcciones, las críticas y como dice Toni Nadal, " pagamos haber sido demasiado cuidadosos con lo que les decimos a los chavales y ser demasiado condescendientes con ellos".
Jugadores educados en unos valores que ahora parecen ser menospreciados, esfuerzo, disciplina, constancia, necesitan ayudas psicológicas, coaches, entrenamiento mental; no despreciaré yo profesiones que resultan fundamentales y lo serán aún mas en el futuro. Pero la realidad es que cuando se entrena en valores se construye con solidez, que atendiendo, como no, la opinión del jugador, pero valorando la experiencia de los formadores por encima de todo, marcando un camino en el que se tengan claros los objetivos, reencontraremos la manera de ayudar a que nuevos talentos lleguen a desarrollarse como campeones.
La capacitación técnico-táctica es cada vez mayor, pero aparecen jugadores poco sólidos, fugaces en el esfuerzo y con una capacidad de huida y proyección de la culpa que hace que la mediocridad abunde.
Y lo peor es que quien debiera tener claro, por sus posiciones de responsabilidad, padres y directivos, actúan como "forofos", más comprensible en el caso de los padres, desprecian la dedicación y experiencia de los entrenadores, su capacitación se relaciona con el buen rollo entre ellos y los deportistas. Mediocre todo.
"Cada generación piensa que puede ser más inteligente que la anterior" ( Aldous Huxley) y acepta mal, muy mal en algunos casos, las correcciones, las críticas y como dice Toni Nadal, " pagamos haber sido demasiado cuidadosos con lo que les decimos a los chavales y ser demasiado condescendientes con ellos".
Jugadores educados en unos valores que ahora parecen ser menospreciados, esfuerzo, disciplina, constancia, necesitan ayudas psicológicas, coaches, entrenamiento mental; no despreciaré yo profesiones que resultan fundamentales y lo serán aún mas en el futuro. Pero la realidad es que cuando se entrena en valores se construye con solidez, que atendiendo, como no, la opinión del jugador, pero valorando la experiencia de los formadores por encima de todo, marcando un camino en el que se tengan claros los objetivos, reencontraremos la manera de ayudar a que nuevos talentos lleguen a desarrollarse como campeones.
La capacitación técnico-táctica es cada vez mayor, pero aparecen jugadores poco sólidos, fugaces en el esfuerzo y con una capacidad de huida y proyección de la culpa que hace que la mediocridad abunde.
Y lo peor es que quien debiera tener claro, por sus posiciones de responsabilidad, padres y directivos, actúan como "forofos", más comprensible en el caso de los padres, desprecian la dedicación y experiencia de los entrenadores, su capacitación se relaciona con el buen rollo entre ellos y los deportistas. Mediocre todo.

Comentarios
Publicar un comentario