Nuevamente Francia gana un mundial de Balonmano, además en su casa, y de manera arrolladora. Sin un gran entramado táctico, pero con una colección de talentos, jóvenes y veteranos, que le dan títulos y auguran un gran futuro para esa selección.
Por cierto ha sido un campeonato en el que el aire fresco que han aportado los jóvenes que van llegando ha dado un brillo no visto en las últimas grandes citas. Empieza a verse un desarrollo del juego en una dirección que, sin duda, dará gran espectacularidad a los próximos torneos.
Y es que los jugadores hacen desarrollarse a este deporte, no los cambios de reglas que en algunos casos faltan al respeto de los grandes, especialmente en el caso de los porteros. También en el caso de las reglas haría falta un poco de aire fresco.
Esos jugadores, con una riqueza motriz que ha dado una marcha más a este deporte, tanto en ataque como en defensa, y que en el caso de Noruega, digno finalista aunque le sobraran veinte minutos, parece el abanderado de un estilo de juego brillante por su ejecución y en el que la movilidad es la solución en la que se apoyan para atacar cualquier dibujo defensivo.
El juego nórdico parece haber encontrado un estilo de juego en el que su tradicional calidad de pase y variedad de lanzamiento completan una forma eficaz y atractiva de competir.
España, a todos nos supo a poco su mundial, parece agarrado a una forma de juego que ya no parece tan eficaz como lo fue, tampoco han aparecido talentos de la edad de los que deslumbran en Eslovenia, Francia, Noruega... Tanto Angel Fernández como David Balaguer, dos de los nuevos, han estado a gran nivel, pero nos falta relevo en posiciones claves tanto en facetas atacantes como defensivas.
Más allá del cainita debate sobre entrenadores, Jordi ha demostrado su altísimo nivel, por cierto no veo necesario para alabar al que llega denostar al que se fue, ha hecho lo que se le pide, tirar de lo que hay y competir lo mejor posible; lo que me parece más productivo es centrarse en la necesidad de un cambio en nuestros sistemas de juego, no parece acertado irse de un mundial con una sola exclusión, síntoma de pocos contactos. En ataque buscar una forma de jugar que favorezca a jugadores que sin la capacidad de lanzamiento de los de otros países, tienen la inteligencia táctica clásica de nuestro balonmano, pero con eso no es suficiente.
Me gustaron las sensatas declaraciones de Jordi, ahora falta que a partir de aquí y con el tiempo necesario, desarrolle lo que debe de ser la personalidad de un equipo que tendrá enfrente jugadores de alto nivel y cada vez más selecciones candidatas a los primeros puestos.

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