A punto de terminar el recorrido de la primera experiencia de LEES, es un buen momento para la reflexión.
La idea se demuestra como buena, no sólo interesante. Tal vez con un recorrido más corto se potenciaría aún más.
Y con una metodología más concreta y un seguimiento más exigente. Todos se colocan títulos para conseguir el trabajo, más que razonable en estos días, para luego y aprovechando el desorden hacer de su lanzadera un sayo.
Hace falta una visión más generosa en quienes desde las instituciones públicas, cargos políticos claro, no se preocupan más que de la foto. Ofrecer un verdadero servicio, en el que se confía, exigiendo y retando en la consecución de objetivos. Depurando lo necesario para las siguientes. Difícil ya lo sé.
La intermediación de los coordinadores, la de Torrelavega es ejemplar; no se puede estar presentando el proyecto y los integrantes de cada lanzadera a base de emails, ha de salirse a la calle, a posicionarse ante los posibles empleadores, generando sinergias, palabra sólo usada en las memorias para conseguir la plaza, pero luego se queda en eso, dos llamadas y cuatro emails.
El coaching, de verdad, se muestra con claridad como una herramienta fundamental, porque aporta un carácter diferencial ante otras iniciativas ya desarrolladas con dudoso rendimiento, y porque coloca al desempleado en el centro y solución de todo el proceso, pero se demuestra también la necesidad de adaptar esta disciplina y sus herramientas para crear una metodología que contemple las verdaderas necesidades de los desempleados.
Mucho por hacer desde luego, pero partiendo de unas experiencias acumuladas, ya no se plantean teorías basadas en intuiciones, ya podemos aplicar lo aprendido para elaborar unos procesos que den mejor servicio a los usuarios de las siguientes, esa, por desgracia, es un certeza, que sin duda habrá en los próximos años.
La idea se demuestra como buena, no sólo interesante. Tal vez con un recorrido más corto se potenciaría aún más.
Y con una metodología más concreta y un seguimiento más exigente. Todos se colocan títulos para conseguir el trabajo, más que razonable en estos días, para luego y aprovechando el desorden hacer de su lanzadera un sayo.
Hace falta una visión más generosa en quienes desde las instituciones públicas, cargos políticos claro, no se preocupan más que de la foto. Ofrecer un verdadero servicio, en el que se confía, exigiendo y retando en la consecución de objetivos. Depurando lo necesario para las siguientes. Difícil ya lo sé.
La intermediación de los coordinadores, la de Torrelavega es ejemplar; no se puede estar presentando el proyecto y los integrantes de cada lanzadera a base de emails, ha de salirse a la calle, a posicionarse ante los posibles empleadores, generando sinergias, palabra sólo usada en las memorias para conseguir la plaza, pero luego se queda en eso, dos llamadas y cuatro emails.
El coaching, de verdad, se muestra con claridad como una herramienta fundamental, porque aporta un carácter diferencial ante otras iniciativas ya desarrolladas con dudoso rendimiento, y porque coloca al desempleado en el centro y solución de todo el proceso, pero se demuestra también la necesidad de adaptar esta disciplina y sus herramientas para crear una metodología que contemple las verdaderas necesidades de los desempleados.
Mucho por hacer desde luego, pero partiendo de unas experiencias acumuladas, ya no se plantean teorías basadas en intuiciones, ya podemos aplicar lo aprendido para elaborar unos procesos que den mejor servicio a los usuarios de las siguientes, esa, por desgracia, es un certeza, que sin duda habrá en los próximos años.
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