MARCA ESPAÑA


Este término tan utilizado estos últimos días y usado como arma arrojadiza entre unos y otros, sólo alcanza una connotación positiva cuando hace referencia a nuestros deportistas.
Hace un par de semanas la Selección Nacional de Balonmano se proclamó, por segunda vez, Campeona del Mundo. Un título más que se une a los conseguidos por las selecciones de otros deportes, Baloncesto, Futbol sala, Futbol, etc. No quiero olvidarme de otros deportistas como Nadal, al que admiro especialmente. Pero me gustaría referirme a los deportes de equipo, que además de ganar conquistan por la manera en cómo lo hacen.
La del Balonmano, deporte que lo está pasando especialmente mal en esta crisis, ganó en una final difícil de repetir, histórica es un término adecuado, y a ese título puede unir el de haber sabido captar la atención de los aficionados y de los que no lo son, y lo han hecho por que además de demostrar unas capacidades deportivas han sido ejemplo de grupo focalizado en el objetivo y de recorrer el camino hasta conseguirlo apoyándose en unos valores que transcienden y que, desgraciadamente, contrastan con comportamientos que están en la mente de todos.
Si la marca España tiene algún valor fuera, y dentro, de nuestras fronteras, sin duda se sublima cuando grupos como el que dirige Valero Rivera formados a partir del compromiso y del sentido del grupo, de la humildad y del respeto, a si mismos y su profesión, al deporte que practican y a los que les observamos; alcanzan lo que se merecen, el éxito.
Hay que reconocer especialmente a su entrenador, el ya citado Valero Rivera, que ha sabido gestionar un grupo en el que ha creído y ha hecho que los jugadores lo sientan así, que se ha centrado en el objetivo y no en las dificultades. Es un ejemplo de cómo las energías entre los miembros del equipo eran más importantes que las tácticas a emplear. Ejemplo de liderazgo insisto.
Son valores transferibles a otros ámbitos de nuestra sociedad, pero también son necesarios líderes que crean en ellos, el primero respetar y querer a aquellos con los que colaboras.
Los modelos de gestión de nuestras selecciones debieran ser modelos a seguir por quienes tiene responsabilidades y que se fijan más en una política de medios y no en buscar los medios para una política.
Hay una reflexión más, cuando las cosas se hacen así, concitan apoyo y la emoción con la que se sigue una camiseta o una bandera es como mínimo la del orgullo.

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